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Don Javier, (del latín celeritem resolutum)
Es el testuz de la familia. Cree en el valor de la consulta por la consulta misma. De ahí su reticencia a ofrecer una respuesta. La realidad es compleja y él, un filósofo. Y, como le ocurre a todo gran pensador, las pequeñas cosas escapan a su poder. Él, sin embargo, ha elaborado tres teorías para demostrar que esto no es cierto: 1. El vinagre de la escarola se compone de pequeños microorganismos que necesitan, para sobrevivir, el tacto de una camisa planchada. 2. Las cafeteras son nuestras amigas. 3. Como la montaña nunca va a Roma, habrá que ir a la montaña.A lo largo de los años se ha ganado el respeto de sus retoños (más o menos). Sustentos nos ha tenido a todos. |
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Doña Blanca (del latín rosa rosae)
La revolución que nos sostiene, la argamasa del hogar, y la paella del sábado, la Mariblanca. Sufrió a sus pequeños sin pirulai, y les dio teta. A día de hoy, por fin con las alas puestas, aboga por las performances. De sus intervenciones artísticas destacan su visionaria advertencia sobre el cambio climático (¡correeed, correeed, que viene una Ola de Fríooooo!) , su preocupada atención a los problemas sociales (en donde destaca su obra, “Venga, cuéntameeee”) y sus disfraces deconstruidos a puro de imaginación. Record Guinness en hacer de las pequeñas historias, epopeyas memorables. Sin ella estamos perdidos. |
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Javier (del latín, esquilae filamento)
El mayor de los tres camaradas. Su papel en la familia se asemeja al que realiza la Viuda Pascual en el pueblo. Lo mismo te hace un blog, que te toca el piano, que te escribe algo divertido, que te prepara un programa elestoral. Con el tiempo Javierico ha aprendido a interiorizar las enseñanzas del Dalai Lama, que dicen asína: “El hábito me ha hecho monje”. Y es que ante la solicitud de un ropaje nuevo o un esquile de cabellera, Javierchico acoge el silencio propio de un monasterio. Introductor del humor del absurdo en una familia a la altura de las circunstancias. |
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Aitziber (del latín, jeringus traserum)
Activista social. Su lucha más aguerrida consiste en la defensa del patrimonio cultural monato. La foz es de Liédena, y la txaranga… tiempo al tiempo. Es verla reir a carcajadas y ponerse a temblar, ¿Qué habrá hecho esta vez? Aitziber consigue que hasta los objetos más inanimados de la casa cobren vida. Las galletas, el perro majo del salón y los múltiples bichicos fruto de las performances MariBlanca renacen a su lado. En sus ratos libres, Aitziber pincha culetes y captura cigüeñas franchutas. Es la sonrisa pícara de la familia. La dantzari de pies ágiles, nuestra representante euskaldun. Aupa pues. |
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Daniel (del latín, populus admirum)
El mediano. El más carismático. Según la teoría simbiótica de Sigmund Freud, la poca atención que recibió en su infancia (en comparación con sus hermanos) y la negativa de su padre a comprarle un cochico constituyeron una barrera en el desarrollo de su personalidad que él ha derribado con el aprendizaje de ciertas habilidades sociales. Las mujericas admiran su porte elegante y su don de gentes, y con razón. Huyendo de los manifiestos pedantes, es el gran abogado de los placeres sencillos, la cerveza y el fútbol. Danielín, el violinista con tejado nuevo, y todavía sin pagar. Ándeleeiiiiii… |
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Sandra (del latín, pater labratora)
Es la autora del célebre tono-politono: ¡¡Da-nie-líííííín!! ¡¡Da-nie-líííííín!! Ha aprendido a saltar sobre un pie emulando al mediano de la familia. Dicen de ella, la peraltesa, que un día incluso cantó una jota. Pero ella lo niega rotundamente afirmando que, de haber sido así, se acordaría. Cuando habla de sus sobrinos suele intercalar las palabras (”ayyyyyyy… miraaaaa…..”). Destaca su sospechosa confraternización con el testuz de la familia (¿Estarán conspirando?). Su gran sueño, encontrar pareja para apuntarse a los bailes. |
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María (del latín, Jijijis Teatralis)
Una apasionada de la organización, una vez leyó en un libro que los objetos, cacharros y cachivaches se puede ordenar. Pero no se acordará dónde dejó ese libro. Pluma afilada, genio de las letras, la humanidad le recordará por sus bucólicas representaciones rurales, como en Los Asados de Tagala… o por sus preciosistas retratos de época, como su célebre reportaje sobre La Cabeza de Unamuno. Lo que no tenemos claro es de dónde surge su inusitada habilidad para el circo y el cuento chino, ¿Una combinación entre los juegos de palabras paternos y la comedia materna? No se sabe, pero parece que su secreto reside en unos brebajes que toma ciertos fines de semana con unos duendecillos que adora a los que llama “las amigas”. Cualquier día de estos abre un bolso, saca un paraguas y se pone a volar. |
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Tenemos FICHAJE VACANTE (del latín, si novius habemus, quando presentamus).
Tenemos un puesto de fichaje vacante. Para optar a a la plaza deberá ineludiblemente presentarse a una entrevista familiar. Se requiere ser buena persona y tener sentido del humor. Y ya está. Aunque cualquier aportación gastronómica de su lugar de origen será recibida con sumo agrado por el tribunal calificador. |